SALSA Y ALGO MAS

 

El 1º de noviembre de 1975 a las 14 horas, salía por primera vez al aire “RITMOS Y SONES DEL CARIBE” en LR11 Radio Universidad Nacional de La Plata (AM 1390), con el apoyo del gran amigo y Director Artístico de la emisora Mario Porro, la finalidad era difundir lo que por entonces se conocía como música tropical acompañada con comentarios de interés cultural. Fueron pasando los años y el espacio creciendo en importancia, como también en audiencia, llegaron algunos premios y reconocimientos de parte de empresas discográficas y músicos del género. Llegó el momento que los viajes por la zona Antillana se hacían más frecuentes y eso me permitió interiorizarme en la historia, cultura, tradiciones, costumbres y lugares, llegando a entablar amistad con los interpretes más renombrados. En 1982 llega a la Argentina un exitoso binomio Rubén Blades y Willie Colón que se hicieron conocidos con un tema “Pedro Navaja” allí es donde los argentinos conocieron la salsa, que no era otra cosa que todos los ritmos caribeños que yo difundía, agrupados bajo ese nombre comercial. El programa cambió muchísimas veces de días y horarios, pero la gran franja de oyentes continuaba siendo fiel. Ritmos y Sones del Caribe se había convertido en marca registrada. En 1992 recibo el Premio “Caduceo” otorgado por el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Provincia de Buenos Aires, en 1993 llega  el Premio Martín Fierro en el rubro “Mejor Musical Educativo”. Muchos fueron los que colaboraron en el éxito del espacio, locutores, operadores, ayudantes de producción, entre ellos, José Palomino Cortez, Alicia Toledo, Néstor Vertiz, Roberto Manzi, Claudio Ceolín, Perla Damuri, Daniel Curubeto. En la actualidad me acompañan en grabación y edición Juan Manuel de Vega, y en la presentación Nora Pigeau. Mi trayectoria se cimentó como músico, Locutor Nacional y Periodista, desempeñándome desde hace 52 años en diferentes medios, pero con orgullo puedo decir que lo que más satisfacciones me brindó fueron los Ritmos y Sones del Caribe, el pionero, que sigue en el aire los domingos a las 23 horas. Levantaré la copa y brindaré también por ustedes mis queridos oyentes.

 

Mi recuerdo para un grande

Fue un gran músico pero también una persona excepcional, sincero,  franco, afable y sobre todo un buen amigo. Nacido en América (Partido de Rivadavia) Provincia de Buenos Aires, como hombre de campo le agradaba sentarse rod eado de amigos a tomar sus gustosos y bien cebados mates, diría yo que era un cebador profesional y capaz de tomar y tomar durante muchísimas horas, esta costumbre le daba la posibilidad de conocer todos los días nuevas personas y nunca le negaba unos verdes a ellas. Como músico se destacó en numerosas orquestas, la más conocida  y que hizo furor en su momento en La Plata, la "Swing Serenader's Band". También ingresó desde muy joven al Ejercito en calidad de músico, logrando el reconocimiento de sus superiores por sus cualidades profesionales. En el Regimiento 7 de Infantería se destacó durante muchos años como Bastón Mayor y con su prestancia, energía y pulcritud era la admiración de las personas que lo veían. Con los años militó en la Orquesta Sinfónica del Ministerio de Educación, la que en 1963 pasa a la órbita de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, y en la Banda de Música vuelve a lucir como Bastón Mayor. Era un padre de familia ejemplar a tal punto que le inculcó el amor por la música a su hijo Fabián, hoy Director de la Banda de Gendarmería Nacional , entre otras actividades dedicadas a la cultura.

 

A las cinco té con masitas

Corrientes la calle que nunca duerme, así calificaban a esta populosa avenida que era centro neuralgico de Buenos Aires. La misma era un hervidero de gente que iba y venía, sus coquetas vidrieras, carteles luminosos, teatros, confiterías, todo estaba allí. En este ambiente nos movíamos los músicos, existían muchas orquestas, pero había trabajo para todas. Recuerdo que en mis comienzos a las 17 estábamos listos con nuestros uniformes para subir al escenario de la confitería Cabildo, en una mítica esquina (Corrientes y Esmeralda), las damas se daban cita en el lugar desde horas muy tempranas y mientras tomaban su té con masitas escuchaban música en vivo. Nosotros desgranábamos el repertorio bajo el aplauso del público. Los mozos tenían una doble tarea, servir y acercar hasta el escenario las servilletas que les entregaban los clientes, yo las recibía y leía con atención, muchas llegaban solicitando temas, otras, felicitando a los músicos, y no faltaba una que con aroma a perfume francés elogiaba al cantante, yo me sentía halagado y retribuía el piropo con otra canción.

 

Un Willy que no es Guillermo

Luego de un mes de ensayos llego el momento, esa noche a las 20 estuve en la casa de los hermanos Amado, los directores del conjunto, logicamente trataba de estar bien vestido luciendo mis mejores galas ya que era mi debut como cantante. No recuerdo el color del traje, pero si el de la corbata, celeste con arabescos rojos y marrones, y fina, como se usaba por entonces. Los demás integrantes con su uniforme, saco celeste y pantalón negro, no recuerdo el problema que había con el saco del cantante, por lo que esa noche vestí mi ropa. Para un joven de mi edad poseer el uniforme era importante, así todos sabrían que era de la orquesta y con un lucimiento especial. Faltaban dos horas aproximadamente para que estuviesemos sobre el escenario, nos preparabamos para subír a la combi que nos llevaría hasta el baile, cuando de pronto alguien me pregunto: ¿con que nombre vas a cantar?, allí se me aflojaron un poco más las piernas, yo estaba tan nervioso que ni se me habia ocurrido el nombre, y tampoco lo tuve en cuenta durante el mes previo al mencionado debut, tímidamente respondi: "no se", hasta que comenzaron a pensar nombres, el primero que que salio fue Sandro, al que de inmediato le siguio Willy. A partír de allí mi seudónimo artístico fue WILLY SANDRO.

 
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