A las cinco té con masitas

Corrientes la calle que nunca duerme, así calificaban a esta populosa avenida que era centro neuralgico de Buenos Aires. La misma era un hervidero de gente que iba y venía, sus coquetas vidrieras, carteles luminosos, teatros, confiterías, todo estaba allí. En este ambiente nos movíamos los músicos, existían muchas orquestas, pero había trabajo para todas. Recuerdo que en mis comienzos a las 17 estábamos listos con nuestros uniformes para subir al escenario de la confitería Cabildo, en una mítica esquina (Corrientes y Esmeralda), las damas se daban cita en el lugar desde horas muy tempranas y mientras tomaban su té con masitas escuchaban música en vivo. Nosotros desgranábamos el repertorio bajo el aplauso del público. Los mozos tenían una doble tarea, servir y acercar hasta el escenario las servilletas que les entregaban los clientes, yo las recibía y leía con atención, muchas llegaban solicitando temas, otras, felicitando a los músicos, y no faltaba una que con aroma a perfume francés elogiaba al cantante, yo me sentía halagado y retribuía el piropo con otra canción.

{jcomments on}Que hermosas épocas!!!De allí salíamos presurosos hacia otro lugar, aunque no quedaba muy distante moverse entre la multitud y con los instrumentos a cuesta nos llevaba varios minutos. En ocasiones, principalmente los sábados, teníamos hasta cinco entradas, la confitería Ideal, Richmond Esmeralda, Marabú, Domino, Jethzabel y otras. Solo teníamos, entre entrada y entrada aproximadamente 30 minutos, me acuerdo que los integrantes de las diferentes orquestas nos juntabamos en un pequeño bar ubicado muy cerca, comíamos algo liviano, nos contábamos nuestras picardías, reíamos un rato y partíamos nuevamente para deleitar a nuestro público con fox trox's, rumbas, baiones, cha cha cha, mambos y otros ritmos de moda en el momento. Esta era nuestra vida, una vida llena de aventuras, anécdotas, alegrías y satisfacciones. Con el pasar del tiempo todo fue cambiando, la música, las orquestas, la calle, la gente, la situación económica, y de a poco fueron desapareciendo estos reductos musicales que albergaba a la bohemia de capital.

 
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